Siempre he sentido que la gente que ya no está conmigo, quiero decir que ha fallecido, ha estado cerca de mi.

Antes me daba miedo pensar que si se me aparecía alguien que hubiese muerto, me iba a dar algo, pero no, ahora no lo pienso ni lo siento así.

De mi familia (la más cercana), me falta ya mi abuelo, el padre de mi padre, que falleció cuando yo tenía como tres años. La verdad que no recuerdo mucho de él, pero si me veo sentada en sus rodillas. Estaba operado de cáncer de garganta y quién haya escuchado hablar a alguien operado de eso, sabe que la voz es característica y eso no lo puedo olvidar de él. Se dedicaba a la medicina y debía de ser una persona elegante, recta y quería mucho a su familia.

Después faltó mi abuela, su mujer. Yo ya tenía como 26 años y recuerdo que vino a pasar unas vacaciones de Navidad con nosotros y aquí murió. Era alegre, aunque se metía mucho con mi madre yo creo que la quería mucho. Le gustaba vestir de colores y salir con las amigas. Me aconsejaba que me pusiera cosas ajustadas.....era muy moderna.Falleció cogida de mi mano y llevo su alianza siempre puesta.

La siguiente fue mi abuela, la madre de mi madre. Tenía 97 años, los ojos azules y estaba muy delgadita. Falleció de viejecita y tengo un recuerdo muy grato de cuando me daba 100ptas que le quitaba a mi abuelo y se las guardaba en un pañuelo atado en un bolsillo para luego dárnoslo a los nietos.También son inolvidables sus patatas con tomate!!! Cuando falleció me pilló fuera de Madrid. Sufrí mucho con su pérdida.

Mi abuelo, su marido, se fue al año siguiente. Le dió un ataque al corazón y no se quiso poner un marcapasos. Era muy muy cabezota. Y no salió del hospital. Aquella noche acababa de llegar yo de viaje y me quedé con mi madre en el hospital para que ella pudiese dormir. Y me pilló despierta, mirándole.....pero no creo que sufriera en ese momento. De él recuerdo que jugaba poniéndonos boca abajo sobre sus rodillas y poniéndonos los dedos en la espalda para que adiviánsemos cuántos eran.

La siguiente en marcharse ha sido mi tía, la hermana de mi madre,con 56 años, dos años sufriendo cáncer y con tratamientos para nada. También estaba con ella cuando se marchó de esta vida, qué injusta es a veces. Tengo tantos recuerdos buenos de ella, que me costaría mucho escribirlos todos.

Al mes y medio de fallecer mi tía, murió su marido también de cáncer. Algún día separaré esta historia en otro blog. Es una experiencia muy dura.

Y habiendo soñado con ellos, no he tenido esa sensación de miedo sino todo lo contrario....de tranquilidad. Imagino que es lo que me han querido transmitir esos sueños.

Los recuerdos de la gente que te falta (como los que tengo de mi amigo Jesús, que me dejó con 31 años con una leucemia), son tan dulces que nunca podré olvidarlos.

Mi madre dice que no quiere olvidarse de la cara de su hermana....yo creo que eso es imposible.

Os dejo con este blog un poco triste por lo que significa la pérdida de la gente que quieres, pero alegre porque es el sentimiento que despiertan en mi esos maravillosos recuerdos de todos ellos.

Son las 12:32.

Os dejo. Bsos